A pesar de que Argentina obtuvo una mejora en su calificación crediticia por parte de Fitch, la agencia Moody’s afirmó que no tiene previsto elevar la nota del país en el corto plazo. Moody’s reconoció los avances del Gobierno en la agenda de reformas durante el último año, pero mantiene incertidumbre sobre los vencimientos de deuda previstos para 2026 y 2027, así como sobre la sostenibilidad de dichas reformas frente al próximo cambio político.

La calificadora destacó que el aumento de la calificación ha sido “rápido” en los últimos 18 meses, período en el cual Argentina pasó de la categoría C a Ca, hasta situarse en la actual Caa1. No obstante, advirtió que para un nuevo ascenso es necesario algo más que buenas intenciones, requiriendo pruebas sólidas de sustentabilidad a largo plazo.
En el marco de la conferencia Inside Argentina 2026, organizada por Moody’s, Jaime Reusche, Oficial Principal de Crédito, y Marie Diron, Directora Ejecutiva, explicaron las razones detrás de la cautela de la agencia para mejorar la calificación crediticia soberana del país.
Si bien a mediano plazo las perspectivas son positivas —Moody’s proyecta que a partir de 2028 Argentina iniciará un “boom exportador” liderado por el sector energético—, la gran incertidumbre radica en cómo transitar hacia ese escenario sin sobresaltos. El foco principal está puesto en el elevado volumen de vencimientos de deuda para 2027, que alcanzan los 28.000 millones de dólares.
Durante la misma conferencia, el viceministro de Economía, José Luis Daza, anunció que Argentina no planea emitir deuda nueva y que, en caso de volver a los mercados de crédito, solo buscará refinanciar las deudas existentes. Al respecto, Reusche destacó la “creatividad” del Gobierno al recurrir a financiamiento bilateral y del FMI, pero cuestionó si habrá “suficiente deuda barata” para afrontar los compromisos de 2027.
Además, la incertidumbre electoral prevista para el próximo año constituye un factor adicional que explica la prudencia de Moody’s. A 18 meses de las elecciones presidenciales, la agencia monitorea el riesgo de reversión de las reformas iniciadas por el Gobierno de Javier Milei. “El próximo año presenta numerosos desafíos”, afirmó Reusche, quien añadió que están en proceso de evaluar estos riesgos en los próximos meses.
Reusche recordó que las revisiones que realiza Moody’s suelen efectuarse cada seis meses. Dado que la última calificación fue en enero, la agencia adopta una postura de “ver para creer” antes de otorgar un nuevo escalón crediticio. Asimismo, señaló que Argentina continúa con un riesgo país elevado en comparación con otras economías que comparten su categoría y aclaró que la evaluación se basa en la tendencia de los indicadores más que en un valor puntual.
Marie Diron subrayó que, si bien un aumento en las reservas puede beneficiarse del alza en los precios de las materias primas, Moody’s tendría mayor confianza si ese incremento respondiera a causas más fundamentales y sostenibles.
Por último, la directora ejecutiva advirtió sobre las dudas existentes respecto a un crecimiento económico dispar. Señaló que la durabilidad de los beneficios depende de si el gobierno logra generar un entorno propicio para la inversión empresarial y si los ingresos de sectores como la minería y la energía se distribuyen para beneficiar a toda la economía. “Si la economía está fuertemente desequilibrada, con un auge en minería y energía pero con otros sectores estancados, es poco probable que ese crecimiento sea sostenible. Son las políticas públicas las que promoverán y compartirán ese desarrollo”, concluyó.
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